Turismo

“Mi abuela fue mi primera maestra”: la historia de Gastón Pérez, el chef que cambió los planos por los platos

Gastón Pérez es el chef de Auténtico, uno de los restaurantes más destacados del momento en Mendoza, que busca resaltar los sabores de la región mezclándolo con la alta cocina.

Fue parte del equipo desde sus comienzos, aunque fue recién este año que asumió el rol de chef ejecutivo. “Auténtico es como un hijo. Con Luan (Fernández, uno de los dueños) que es amigo mío de toda la vida, en un principio me llama a mí y en ese momento no me sentía capacitado para ser chef. Entonces le recomendé a Martín, que era el chef anterior, muy amigo mío también. Pero lo creamos entre los dos a esto. Hoy me toca hacer todo a mí y creo que ya estoy bastante capacitado, no como al principio”, contó a TURISMO12.

Pérez no tuvo al mundo de la comida como primera opción, sino que primero decidió empezar a estudiar ingeniería. “No me gustó la carrera. No me estaba yendo mal, pero no me veía en un futuro siendo ingeniero y disfrutando de esa profesión, así que dije es momento de pegar volantazo y me decidí por la gastronomía”, relató.

En ese sentido, su familia tuvo un rol importante en esa elección: “La influencia gastronómica que me han dado mis abuelas, mi viejo, mi vieja. Cocinan muy bien. Mi viejo con el asado, mis abuelas que se levantaban temprano a hacer empanadas, los tucos, las salsas, los fideos. Era como todo un ritual, y dije ¿por qué no? Sí también soy bueno desde chiquito. Cuando mi abuela no podía cocinar más, fue mi primera maestra y estaba detrás mío guiándome. Además, como hermano mayor me tocaba hacer la comida a mí, y yo creo que fue eso lo que me hizo llevar a tomar la decisión de cambiar”.

Sus primeros trabajos fueron en casas de comida rápida, hasta que pudo dar el salto a ser parte de la cocina de un restaurante. El primer plato que recuerda le generó satisfacción fue un risotto con frutos de mar con una salsa tipo pomodoro. “Después estuve tres meses haciéndole risotto a mi familia, a mis amigos, porque me había salido y me había gustado”, comentó.

En esa línea, Pérez expresó qué significa la gastronomía para él: “Es algo es algo hermoso. Cocinarle a la gente es una demostración de amor muy grande. Así lo vi con mi primer risotto, que se lo hacía a mis amigos y a mi familia, y hoy en día lo sigo sintiendo como una demostración de amor hacia el cliente que viene, que se sienta, que prueba el plato, que se mira con los demás comensales y dice ‘wow’. Lograr eso es como como mi objetivo. Más allá de nada premios y cosas así, mi gran premio es que el comensal me diga que lo que comió estaba muy bueno. Eso creo que es impagable”.