Mengano, el neo-bodegón que en 7 años se convirtió en un referente de la gastronomía porteña
En sus primeros siete años de vida, Mengano se consolidó como un gran referente de la gastronomía porteña. Bajo la dirección de Facundo Kelemen, su propuesta de cocina contemporánea inspirada en el recetario popular logró unir tradición y modernidad en una experiencia pensada para compartir.
Desde su apertura en 2018, Mengano se destaca como un restaurante en el conviven pasado, presente y futuro. La cocina nace de la inspiración contemporánea de clásicos del recetario popular porteño del chef Facundo Kelemen, y llegan a la mesa en formato de pequeños platos creados para compartir. Mengano se volvió un ícono de la escena gastronómica de Buenos Aires, siendo reconocido por prensa especializada local e internacional. Entre sus galardones se encuentra el premio Bib Gourmand, otorgado por la prestigiosa Guía Michelin, y el puesto 82 en la lista de los Latin America’s 50 Best Restaurants 2024. En abril de 2025, durante la ceremonia de premios de la segunda edición de la Guía Michelin Buenos Aires-Mendoza, Mengano confirmó su estrella Bib Gourmand.

Como restaurante, Mengano es un espacio en el que conviven comensales de distintos orígenes y edades, así como también sucede en los bodegones porteños. De esta forma, es común, en una misma noche, encontrarse con una pareja que celebra un aniversario, cuatro amigas de facultad que salen del cine a comer, dos empresarios brindando el cierre de un negocio y un cumpleañero que agasaja a los amigos en el salón privado.
Entre los platos clásicos de la carta está la empanada de carne picante frita, que hay que comer de un mordisco porque explota en forma líquida en la boca. También se destacan una versión del revuelto de gramajo que, en vez de papas, lleva una espuma de papa servida en un cuenco con fetas de jamón; el steak tartar con membrillos y alcaparras acompañado de una torta frita. Kelemen revisa en su menú, además, el universo de los arroces con un híbrido entre el socarrat catalán y el tradicional arroz con mariscos o pollo local. Lejos de vivir de forma literal el concepto de bodegón moderno, en el camino el chef se toma algunas licencias, pues no todas las preparaciones del repertorio tienen reminiscencias históricas; por ejemplo, prepara un sándwich de milanesa que emula a un katsu sando japonés.
“Creo que una de las claves del éxito de Mengano fue, desde el inicio, creer firmemente en el concepto y en el producto que queríamos ofrecer, sin dudar nunca del camino que nos habíamos propuesto”, dice Kelemen, y agrega: “Los comienzos fueron difíciles: el restaurante fue madurando, probamos muchas cosas, descubrimos qué funcionaba y la propuesta fue evolucionando, tanto la carta como los platos y el equilibrio entre ellos”.

Con el séptimo aniversario llegaron nuevas incorporaciones a la carta de Mengano: por un lado, la flamante panera con pan de masa madre con tuco y manteca de tapenade; luego, el chancho 4 maneras, con salsa de locro y flan de humita; el pato a la Maryland, un magret de pato a la plancha con terrina de confit de pata muslo y banana, crema de choclo, demi-glace de pato y jugo verde, acompañado por una ensaladita de perejil, cilantro y ajíes; y los hongos a la pimienta, un plato que consiste en cinco tipos de hongos (melena de león, shiitake, enokis, gírgolas y portobellos) cocinados de diferentes maneras y servidos con una salsa de pimienta hecha a partir de caldo de hongos.
Si bien en un principio fue cuestionado, hoy Mengano es un concepto ya instalado con un público fiel y constantes nuevos adeptos que valoran y recomiendan la propuesta. “En el contexto actual, con una situación microeconómica compleja en Argentina y con poco turismo, es difícil seguir creciendo. Sin embargo, gracias a un equipo muy sólido, pudimos mantenernos fieles a nuestra línea durante estos siete años”, dice Facundo. “Para no perder la esencia, nunca traicionamos lo que creíamos que era el concepto del restaurante ni lo que debía transmitir. Siempre buscamos evolucionar y no quedarnos quietos”. Este año, Facundo Kelemen inauguró su segundo proyecto, Bordó, en el barrio de Belgrano. “Estamos viviendo un proceso similar al de Mengano, aunque mucho más acelerado. Hoy contamos con la experiencia que nos permite enfocarnos en lo que queremos hacer, sin resignar esa búsqueda”.

