Sagardi: una propuesta para conocer los sabores y tradiciones de la cocina vasca
La cocina tradicional vasca está llena de sabores y costumbres. Sus carnes, pescados y los pintxos forman parte de su cultura, como también sus bebidas, que permiten conocer una parte del País Vasco a través de su variedad.
En pleno centro de Madrid, en el Paseo de la Castellana, se encuentra Sagardi Cocineros Vascos, un restaurante que busca preservar las tradiciones y platos de la gastronomía vasca.

Creada por los hermanos Iñaki y Mikel López de Viñaspre, esta propuesta mantiene una estrecha relación con el País Vasco, basada en productos frescos de calidad de proveedores de la región que van del productor a la mesa de los comensales, como también en el uso de ingredientes de temporada.
Sagardi propone una carta de platos que apuntan no solo a deleitar paladares a través de los sabores clásicos, “la cocina de la abuela” como lo define Adrián Gil, gerente y encargado del establecimiento, sino también a convertir una comida en un momento ideal para compartir.

La parrilla es el corazón del restaurante, donde el fuego cocina las carnes rojas y los pescados de lonja. El txuleton, un ícono de la gastronomía vasca, se destaca entre los cortes.
Una de las claves es que las carnes rojas provienen de vacas premium. “Son vacas procedentes de Galicia, que tienen un rango de edad que va de los 12 a los 20 años, alimentadas a pasto, y cuentan con un mínimo de 4 semanas de maduración”, explica Gil. La madurez de los animales hace que sea una carne suave, intensa y de calidad que le da un toque característico a la propuesta.

También ofrece una variedad de los característicos pintxos donostiarras, que reúnen los sabores y aromas en pequeños bocados hechos con ingredientes de temporada. Y una amplia variedad de bebidas artesanales, vinos y la sidra de Guipúzcoa.
Sagardi Cocineros Vascos es un espacio en donde no solo se preserva lo tradicional de la cocina vasca. Sino que además desde su concepción, busca crear un ambiente familiar que no sólo interpela a los comensales, sino también a quienes forman parte de él.
Así lo retrata Gil: “Cuando yo llego a Sagardi, es mi embajada. Es una empresa familiar que representa mis valores, va muy unido a mi persona. Y a la vez creo que yo soy un buen embajador de la marca, como vasco, como persona que ama lo que hace la gastronomía. En esa simbiosis de embajada embajador, que no soy el único, los principales son los dueños que se preocupan de cuidar de sus empleados, de su cliente, de su producto. Pero te sientes como dentro de una familia donde eres tratado como tal”.

