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Maura Fuchs, del restaurante La Farigola: «Quiero que la gente pueda probar combinaciones con todo lo que nos da la tierra»

La chef misionera Maura Fuchs estuvo presente en el Neoworkshop de FEDECATUR que se realizó en Tucumán y habló con Turismo12 sobre su “La Farigola”, su restaurante en el que apunta a reivindicar los sabores locales con un toque de modernidad.

Tras vivir un tiempo en Europa, más precisamente en Andorra, decidió regresar con su familia al país e iniciar su propio proyecto, el cual lleva adelante junto a su esposo.

“Mi cocina se basa en una cocina fusión con productos de la zona. La cocina misionera es una fusión, porque tenemos a los guaraníes, los jesuitas y más de 15 colectividades que vinieron a vivir de diferentes países, y eso hace que sea una cocina muy variada, muy grande. También contamos con dos fronteras, Paraguay y Brasil, que hacen que nuestra cocina tenga mucha influencia del resto de los países. Los japoneses, los rusos, los polacos, trajeron sus recetas y las adaptaron con todo lo que se encontraron en nuestra tierra: hierba, té, frutos de monte, frutas, la mandioca, el maíz, el maní, mucho pescado de río, se consume mucho cerdo. Yo me dedico en el restaurante a que la gente pueda probar combinaciones con todo lo que nos da la tierra”, comentó a este medio.

Algo que destaca de sus platos es el uso de productos regionales que son seleccionados para asegurar su frescura y su sabor: “Hay un poquito de todo. Voy a la feria franca, que es donde venden los colonos de todas las chacras. Vienen a Oberá los sábados a la mañana y traen sus productos de la chacra. Hay frutos de monte que no se consiguen ni en el supermercado, porque al no tener ningún químico ni nada es un fruto que dura un día, entonces los vamos a recolectar con mis hijas y mi esposo. Los pescados de río también tengo proveedores que me traen el pescado, el almidón de mandioca lo mismo”

A esto se suma que todo en su restaurante es casero, desde las preparaciones hasta los panes y mermeladas. “Aparte de cocinar, mi trabajo cada día es salir a buscar ese producto y contactar con los proveedores locales”, remarcó.

“Para mi, la cocina es poder mostrar esos productos que tenemos, que tal vez no se conocen y no se valoran. Misiones es uno de los principales productores del mundo en té y en yerba. Entonces poner una infusión, un rico té frío para acompañar una comida, un cocido quemado… Todo eso lo vinimos a hacer y trabajamos en familia”, enfatizó.

Y sumó: “Para mí cocinar es todo. Es una manera de expresar, de mostrar. Cuando vas a conocer un lugar, la gastronomía es lo principal en las costumbres, ya sea en cada casa o en un restaurante. Para mí la cocina es eso: es el amor que uno puede mostrar del lugar, de los productos y de todo lo inmenso que nos da la tierra y que realmente el misiones tenemos una bendición de que sea muy grande todos los los tipos de productos que tenemos”.

Sus comienzos y el desafío de ser mujer en la gastronomía

“La Farigola” lleva un nombre que marca su historia, ya que farigola es tomillo en catalán, el idioma que se habla en Andorra. Con este proyecto, Maura Fuchs marca un antes y un después en su carrera dentro de la gastronomía.

“Cuando yo me iba a estudiar cocina era como qué vas a ir a estudiar. Tenía 17 años, hoy tengo 41, ya hace unos cuantos años que me dedico a esto. Para mí es muy especial tener un proyecto, porque no es solo cocinar, sino llevar todo. En mi proyecto mi esposo trabaja en el salón, yo trabajo en la cocina con un grupo de personas espectacular que tengo atrás a cargo de todo”, expresó.

Sin embargo, la chef misionera habló sobre los desafíos de ser mujer en este ambiente. “El mundo de la gastronomía realmente es un mundo más de hombres que de mujeres. La cocina es de mujeres atrás, pero es cara visible de los hombres. En las cocinas son más mujeres que hombres, pero después los jefes de cocina siempre son hombres. Aunque creo que cada vez se empieza a vincular un poco más a la mujer en la cocina”, mencionó.

En ese sentido, Maura buscó que su restaurante sea un espacio donde hacer la diferencia, ya que de su grupo de 10 personas con las que trabaja el 70% son mujeres. “Fue un largo camino, sigue siendo un camino, pero hoy es mío y es más fácil el camino que yo quiero tener. Viajé, aprendí, trabajé mucho gratis para poder saber lo que sé hoy. Y hay que estar en las cocinas y poder salir adelante. Es muy difícil trabajar en cocinas con tanta cantidad de hombres”, aseguró.