Turismo

Cómo afecta a los pasajeros la desregulación del transporte de larga distancia

El reciente decreto del gobierno nacional que desregula el transporte automotor de mediana y larga distancia genero fuertes reacciones en el sector empresarial. La medida, que entra en vigencia este lunes, pone fin al sistema tradicional y abre la puerta a una mayor competencia, pero también despierta temores sobre los posibles impactos negativos en el servicio.

Empresarios del transporte de pasajeros expresaron su preocupación de manera contundente: “Esto significa el fin del servicio público de larga distancia tal como lo conocíamos”. Las críticas apuntan a que la apertura del mercado podría desestabilizar el sector y afectar la viabilidad de las compañías existentes. “Cualquier apertura debe ser gradual para evitar saturaciones que pongan en riesgo a los transportistas actuales”, advirtieron desde una de las principales cámaras del rubro.

Desregulación total: nuevas reglas para el transporte de pasajeros

El gobierno, encabezado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el secretario de Transporte, Franco Mogetta, implementó la desregulación que permitirá a cualquier operador de transporte constituir una empresa con solo una combi y un carnet de conducir. Además, se creará un Registro Nacional del Transporte que regulará la oferta de servicios, incluyendo la cantidad de vehículos, tipo de transporte, seguros contratados y licencias de los conductores.

La nueva normativa también permitirá que las compañías determinen libremente los recorridos, horarios, precios y duración de los servicios. Desde Casa Rosada sostienen que esta desregulación promoverá una mayor oferta de servicios y una mayor competencia de precios, algo que beneficiaría a los consumidores. Sin embargo, desde las cámaras empresariales advierten que la saturación del mercado podría traer problemas, sobre todo en rutas y horarios menos rentables.

Un mercado fragmentado: la preocupación de los empresarios

Una de las principales inquietudes del sector radica en que las empresas podrían concentrar sus esfuerzos en las rutas más lucrativas, desatendiendo destinos menos demandados. “Es probable que todas las compañías quieran adherirse a los destinos más rentables, dejando de lado aquellos que no son tan turísticos”, señalaron. Este problema no fue abordado en el comunicado oficial del gobierno, lo que genera aún más incertidumbre sobre la equidad de la prestación de servicios en áreas menos atractivas para las nuevas empresas.

Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (CELADI), explicó en una entrevista reciente el impacto de esta medida: “El decreto significa un cambio radical en la forma en que el transporte de larga distancia operaba en Argentina. Estamos hablando de un servicio que conectaba a más de 1.600 destinos y que ahora está en peligro”.

Gaona comparó el sistema anterior con el transporte público urbano, donde el Estado asignaba recorridos y frecuencias a empresas para asegurar una cobertura amplia en todo el país. Con la nueva normativa, estas rutas podrían perderse si no resultan atractivas para los nuevos operadores.

La Secretaría de Transporte, por su parte, detalló que las empresas que se incorporen deberán cumplir con una serie de requisitos, incluyendo la presentación de la capacidad de transporte, nómina de conductores, seguros contratados y las rutas que cubrirán. Para gestionar estos datos, se creará el Registro Nacional del Transporte de Pasajeros, que estará disponible para el público y las autoridades.

Si bien las empresas ya registradas no tendrán que reinscribirse, las nuevas tendrán un proceso simplificado para comenzar a operar en el mercado: “Una vez inscriptas, obtendrán la habilitación para operar en un plazo de cinco días hábiles”, explicaron desde la Secretaría.

Un nuevo escenario con incertidumbres

El cambio impulsado por el gobierno representa una transformación profunda en el transporte de pasajeros en Argentina. Mientras que algunos ven esta medida como una oportunidad para aumentar la competencia y reducir los precios, el sector empresarial manifiesta preocupación por las posibles consecuencias negativas, especialmente para los servicios de larga distancia que conectan destinos menos rentables.

El debate sobre cómo se implementará la desregulación y cómo se garantizará un servicio equitativo en todo el país está recién comenzando. Las cámaras empresariales insisten en que la apertura debe ser gradual, mientras que el gobierno apuesta a una rápida transformación del sector. ¿Qué impacto tendrá finalmente esta medida en los pasajeros y en el futuro del transporte público en Argentina? Solo el tiempo lo dirá.