La frase «El teléfono no suena» se convierte en un lamento común entre los hoteleros de Mar del Plata.
Las expectativas de la temporada turística en la costa atlántica se ven opacadas por una caída del 15% desde la asunción de Javier Milei. La incertidumbre económica y las medidas tomadas por el nuevo gobierno generan un clima poco propicio para el turismo.
La frase «El teléfono no suena» se convierte en un lamento común entre los hoteleros de Mar del Plata en estos días, reflejando la baja demanda y las consultas limitadas de potenciales visitantes. A pesar de un inicio prometedor hasta octubre, la situación cambió drásticamente en diciembre con la devaluación y la inflación, generando incertidumbre en el sector turístico.
La Asociación Empresaria Gastronómica de Mar del Plata reconoce la difícil situación, con una caída estimada del 15% con respecto al récord del verano anterior. «La verdad que la expectativa se empezó a desinflar un poco porque las reservas hoteleras no son tan altas. En base a los relevamientos que vamos haciendo, notamos que hay un 15 por ciento de diferencia a lo que era el año pasado. Toda la incertidumbre y el DNU de esta semana le pusieron un freno de mano a la actividad», lamenta Pablo Santín, secretario general de la seccional del sindicato.
La retracción se siente con más fuerza en distintas categorías de hoteles, y algunos informan reducciones de hasta un 30% en la ocupación con respecto al mismo período del año anterior. A pesar de ofrecer tarifas atractivas, el temor y la incertidumbre han llevado a que la gente evite tomar decisiones de viaje.
En la Cámara de Turismo de Pinamar también se evidencia una desaceleración en las expectativas turísticas. «El panorama general viene lento y frenado por las expectativas que hay en el país. Acá los alquileres de casas se manejaron siempre en dólares, pero las plazas tradicionales, de aparts y hoteles, se manejaban en pesos, y ellos no están vendiendo», advierte Alfredo Baldini, presidente de la Cámara de Turismo de Pinamar.
Aunque los alquileres en Mar del Plata han mantenido sus precios en pesos, los ajustes recientes, sumados a la inflación, han llevado a aumentos promedio del 50%, afectando la accesibilidad para muchos turistas.
Las autoridades locales, conscientes de la importancia del turismo para la economía de la ciudad, siguen con cautela las proyecciones para enero y febrero. Con el último verano dejando un récord histórico, alcanzar cifras similares parece un desafío en medio de la actual coyuntura económica y las medidas adoptadas por el nuevo gobierno.

