Bodega Iaccarini: el proyecto familiar que reconstruyó una histórica bodega en San Rafael
La provincia de Mendoza es uno de los destinos reconocidos a nivel mundial por sus vinos. Una de las bodegas reconocidas internacionalmente es Bodega Iaccarini, un histórico establecimiento que revivió gracias a un proyecto familiar.
Ubicada en San Rafael, en el valle central mendocino, es la segunda bodega más antigua de la región, ya que data de 1903. Sin embargo, la misma fue abandonada y no fue hasta el año 2009 que comenzó a volver a su esplendor.
“Es un proyecto familiar que arrancamos en el año 2009, con un sueño que era empezar a meternos en el mundo del vino y a disfrutar del placer que trae también esta industria. Una cosa nos fue llevando a la otra y de unos pequeños viñedos con los que empezamos, terminamos reconstruyendo un proyecto abandonado de Don Pascual Iaccarini, que es la historia de esta bodega y de esta zona”, contó Paulo Méndez Collado, gerente de la bodega, a TURISMO12.
“A mí me tocó venir muchas veces a San Rafael por familia y en un momento dijimos ‘tanto nos da San Rafael que queremos hacer algo aquí’. Recuerdo ese primer trayecto en vehículo en una zona un poco más perdida y enamorarnos de un lugar en donde hoy fue la primera finca, que es finca Don Nicasio, que lleva el nombre de mi abuelo”, relató.
Tras un primer acercamiento con un viñedo familiar, decidieron emprender un proyecto desde cero. Pero en un momento, un lugar llamó su atención: “Veíamos unas ruinas, por decirlo así, y era Bodega Iaccarini. Entonces la pudimos reconstruir. Tengo ese recuerdo de cómo la historia nos cautivó y en vez de construir una bodega de cero decidimos reconstruir este sueño de Don Pascual”, resaltó.
De aquel lugar, que Paulo asegura “se caía a pedazos” y “no daba más”, la iniciativa familiar siguió creciendo hasta convertirse hoy en un establecimiento que exporta sus vinos a 16 países. Pero que además brinda experiencias gastronómicas y este año inaugura su hotelería para brindar nuevos atractivos a los turistas. A esto, se sumó que este año fue la sede de la Fiesta de la Flor de la Vid.
Una de las líneas de vinos lleva el nombre de su abuela Blanca, como un homenaje a su historia: “Mis abuelos, tanto Hugo Nicacio como Blanca, ambos siempre soñaron con esto de la hotelería. Una vez que ellos no estaban con nosotros, en honor a ellos decidimos honrarlos en ambas cosas. Por eso nos hemos dedicado a la hotelería hoy también dentro de la bodega. Fue un punto de inflexión en su recuerdo y en memoria de ellos meternos en este desafío que nos fue cautivando”, explicó.
Hoy, para Méndez Collado, Bodega Iaccarini se describe con una palabra: familia. “No solamente mi familia, sino la familia que hace que Iaccarini sea posible, porque empezó como un proyecto para hacer vinos y hoy es un proyecto que vende sueños, que cautiva a personas que vienen de muchos lados del mundo y distintas partes del país que vienen con una expectativa y se van con una gran sonrisa, con una cajita de vino para que seamos parte de la mesa de argentinos y gente de afuera. Para nosotros es algo muy lindo”.

