Maura Fuchs en Ecuador: «El cocido quemado es la identidad de mi pueblo»
IBERCOCINAS
La cocinera misionera fue invitada al IV Encuentro de Cocinas Iberoamericanas, en Ecuador . Llevó reviro con cocido quemado, chipa, yerba mate y té, y con ellos la memoria de las chacras y el orgullo por lo que da la tierra colorada.
Hay viajes que sirven para conocer otros lugares y otros que sirven para contar de dónde uno viene. El de Maura Fuchs fue de los segundos. La cocinera de Misiones participó como invitada en el IV Encuentro de Cocinas Iberoamericanas, que se realizó el 22 y 23 de octubre en el Jardín Botánico de la Universidad Técnica de Manabí, en Portoviejo, Ecuador. El encuentro forma parte de Ibercocinas, el programa de cooperación cultural que trabaja por la preservación y la promoción de las cocinas tradicionales de la región, y reunió a cocineras, chefs y emprendedores de Argentina, Colombia, Ecuador, México y Perú.
Su propuesta no buscó sorprender con técnicas de vanguardia, sino poner en el centro el origen de los alimentos. El plato principal fue el reviro con cocido quemado, una preparación nacida en las cocinas a leña: el azúcar se carameliza con una brasa y después se suma la yerba mate. «Es la identidad de mi pueblo, el trabajo rural, todo lo que se consume en las chacras para aguantar la jornada», explicó Fuchs. A la mesa sumó chipa, yerba mate y distintas variedades de té, dos producciones que en Misiones son también trabajo, familias y economías regionales.
«Quise valorar nuestro territorio y nuestros productos, mostrar nuestra infusión nacional», contó. Por eso viajó con bolsas de yerba y de té para que el público ecuatoriano pudiera conocerlos de cerca y descubrir su diversidad.
La programación combinó demostraciones de cocina en vivo, una feria de emprendimientos y seis espacios de diálogo, llamados «Fogones». Allí se habló de la transmisión de los saberes agroalimentarios entre generaciones, del patrimonio alimentario como herramienta de sostenibilidad, de la historia del cacao, de la igualdad de género, de dulces y bebidas tradicionales y del horno manabita. En ese diálogo entre países, la voz misionera llevó una pregunta compartida por todos: quién guarda esos conocimientos y cómo se los hace llegar a las próximas generaciones.
Para Fuchs, la experiencia fue sobre todo una cuestión de orgullo. «Me llena enormemente poder hablar, contar y que se conozca la gran diversidad que tiene nuestro país, lo afortunados que somos y el valor del producto que nos da la tierra», expresó.
De Misiones a Portoviejo, el reviro, la chipa, la yerba y el té viajaron con algo más que su sabor. A veces, para presentarse ante el mundo, alcanza con una brasa, un poco de azúcar quemada y las ganas de compartir.
Por Karen Apaza Flores



